Los números romanos se representan usando 7 símbolos: I, V, X, L, C, D y M, que, independientemente de su posición dentro del número, siempre tienen el mismo valor.
Los símbolos se escriben y leen de izquierda a derecha, de mayor a menor valor.
Si a la derecha de una cifra se escribe otra igual o menor, el valor de ésta se suma a la anterior.
Por ejemplo en VI el valor de I (1) se suma al valor de V (5), con lo que tenemos un 6.
En el caso de XX, los valores de X (10) sumados dan un 20.
Si un símbolo está a la izquierda de otro de mayor valor, se resta al valor del segundo el valor del primero. La cifra I colocada delante de la V o la X, les resta una unidad; la X, precediendo a la L o a la C, les resta diez unidades y la C, delante de la D o la M, les resta cien unidades.
Por ejemplo IV sería 5 (V) menos 1 (I), con lo que nos daría el número 4.
Un ejemplo más completo sería XCXL, donde habría que restar 10 (X) a 100 (C), lo cual nos daría 90, y luego restar 10 (X) a 50 (L). El número total sería 140.
Se permiten a lo sumo tres repeticiones consecutivas del mismo símbolos I, X y C.
No se permite la repetición de una misma símbolos V, L y D.
Para números con valores igual o superiores a 4000, se coloca una línea horizontal por encima del número, para indicar que la base de la multiplicación es por 1000.